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El precedente de la alfombra actual se encuentra en las antiguas tiendas de esparto y junco, que las fabricaban manualmente desde la época árabe. A mediados del siglo XIX aparece el hilo de esparto, el cual supuso una pequeña revolución para el sector en cuanto a técnica y concepto de trabajo, obteniendo una producción más elevada y siendo así un paso hacia la industrialización. Por esto, el hilo de esparto sustituirá, poco a poco, la producción de alfombras finas hechas con junco, la cual desaparece casi por completo a finales de los 60.
Se introduce uno de los primeros telares manuales expresamente destinado para la confección de alfombras, conocido como telar de rejillas, que coincide estratégicamente ligado al hilo de esparto, contando con una gran cantidad de piezas que posteriormente se incluirán en los telares mecánicos y automáticos.
A finales del siglo XIX aparece la maquina inventada por Teler de Jacquard que hacía el dibujo de la alfombra a través de unos cartones agujereados aumentando la variedad de alfombras que se pueden realizar. Así, se puede hablar de talar mixto, de varilla, de doble cara y de barra de torsión. A principios del siglo XX se introdujeron los telares mecánicos, comunes y de doble tela, que sustituyeron a los telares manuales y supusieron una revolución en el proceso y producción alfombrera, acercando el proceso de fabricación tal y como hoy lo conocemos. Estos telares eran de origen alemán y se introdujeron en las industrias textiles de Alcoy, los cuales los revendieron a los industriales de Crevillente que las adaptaron a los tejidos usados por la población, más gruesos, como es el caso del esparto.
Durante la Guerra Civil Española todas las industrias alfombreras se incluyeron en la llamada Cooperativa Alfombrera Crevillentina. Se produjo una segunda modernización mecánica de vital importancia con la introducción de nuevos telares automáticos provenientes de Inglaterra y Bélgica. Posteriormente se introdujeron unos nuevos tipos de telares que no usaban cartón agujereado para la confección de los dibujos, sino que se introducía un disquete en la maquinaria para obtener el patrón de la futura alfombra; más tarde se cambia este disquete por el CD. Y estos son los que se utilizan actualmente.
Las empresas alfombreras de Crevillente registradas en la Asociación de Fabricas de Alfombras y Moquetas (UNIFAM), con sede en Crevillente, crearon en 1977, el sello de Alfombras de Crevillente para promocionar y difundir las alfombras, abogando por el diseño y la calidad de sus tejidos. La elaboración de la alfombra en el País Valenciano tiene en Crevillente su mayor productor de alfombras del país con una producción constante de unos 4.000.000 m² y unas 80 empresas funcionando donde trabajan unos 1.000 trabajadores. Del total producido, un 40% se exporta a Estados Unidos, la Unión Europea y Asia.
El origen de las alfombras es difícil de determinar, pero se han encontrado alfombras de la época del Neolítico (7.000 años aC). Existe una teoría sobre su existencia basada en las antiguas poblaciones nómadas. Según ésta, las alfombras fueron inventadas como elemento práctico para la forma de vida nómada. Los nómadas utilizaban alfombras con una gran densidad de nudos para protegerse del clima tan frio de las zonas en las que vivían. Estas alfombras tan rudimentarias las empleaban para cubrir el suelo, tal y como hacemos hoy en día, y así aislarse del frio. Sin embargo, su propia evolución las ha clasificado tanto como una pieza de arte como un elemento de utilidad, formando parte permanente en hogares, ceremonias festivas y tradiciones; llegando a convertirse en un objeto esencial en la vida de las personas.
El misterio de cómo la alfombra realmente llegó a existir seguiría siendo la teoría anterior de no ser por la prueba documental. La alfombra Pazyryk es la primera prueba de la existencia de las alfombras. Fue hallada excavando en el Valle de Pazyryk en Siberia, donde se encuentra la tumba del jefe chií. Dentro se conservó herméticamente la alfombra gracias a las bajas temperaturas del hielo. Su descubrimiento se remonta al siglo 5 aC siendo la alfombra tejida más antigua encontrada de entre los tejidos más antiguos del mundo. La artesanía de la alfombra confirma que se tejían como artículos para decorar las viviendas siendo muy atractivas. La excavación arqueológica se ha convertido en el nacimiento de las alfombras y moquetas, que sirven hoy en día para ofrecer aislamiento al clima y decoración en el hogar.
Las alfombras tejidas hasta 1860 se clasifican como alfombras antiguas con decoración estilo persa. Las alfombras semi antiguas son aquellas tejidas desde 1860 hasta principios del siglo XX con tejidos turcos y persas y decoraciones y motivos tradicionales. Las alfombras tejidas de 1920-1930 hasta la actualidad se conocen como alfombras modernas. Este tipo de alfombras están basadas en las demandas occidentales. Es curioso que las que se tejieron antes del siglo XVII son tan raras que solo se pueden ver en museos o grandes colecciones.
